Desorden y monotonía en el arte

"Según la teoría matemática de la información (Shannon y Weaver, 1948), desorden es entropía; monotonía es redundancia. La entropía es el cien por cien de desorden; su imagen visual podrían ser unas hojas volando al azar, su imagen auditiva el ruido de una radio mal sintonizada. La redundancia es cero por cien de desorden, es decir, la máxima previsibilidad, el orden total, la monotonía, su imagen virtual, una fachada de Rossi o del Bauhaus. Para que un ser humano con su actual aparato perceptivo logre captar una forma, ésta ha de presentar un cierto orden. Entre el cien por cien de orden (redundancia máxima) y el cero por cien de orden (entropía máxima) se sitúa la forma artística. ¿Qué pasa en los extremos? Si tenemos una forma con el cien por cien de orden su redundancia es máxima y resulta monótona, repetitiva, previsible, carente de interés. Por ejemplo, la fachada de la Escuela de Arquitectura de Barcelona. Si tenemos el cero por cien de orden ya no podemos hablar de una forma, sino de una caos: un conjunto de fragmentos sin orden ni concierto que se agitan como las moléculas de un gas o una nube, totalmente al azar: es el máximo de entropía, el desorden absoluto, el estado final al que llegará el universo cuando, según el segundo principio de termodinámica, muera disuelto en un caos de partículas sin forma. La música atonal contemporánea se acerca a este cero por ciento de orden con su azarosa, caótica, imprevisible mezcolanza de ruidos.

Si en el cien por cien de orden la atención del espectador se agota por aburrimiento debido a la monotonía, en el cero por cien de orden la atención se embota por cansancio al tratar en vano de captar la caótica profusión. La redundancia cansa por defecto, la entropía por exceso. La obra de arte está entre ambas. Conviene un cierto porcentaje de entropía, pero no demasiada; el hombre está hecho de manera que necesita captar cierto andamiaje, un mínimo de estructura para seguir una obra. Romper luego esas expectativas es parte de la inteligencia del artista y una manera segura de aumentar el impacto estético. Pero darle el caos total o el orden total es caer en la inoperancia artística. Siempre ha de haber un método (orden) en la locura (entropía).

La música contemporánea está demasiado cerca del cero por ciento de orden (o cien por cien de entropía) para interesarnos, como la arquitectura de la Bauhaus está demasiado cerca del cien por cien de orden para impresionarnos. Se han realizado encuestas enseñando a sujetos de muestras significativas diversas formas <artísticas> previamente medidas -cosa nada fácil- en cuanto a su porcentaje de redundancia formal y de entropía. El resultado ha sido que la gente prefiere estéticamente aquellas formas que tienen aproximadamente un cuarenta por ciento de orden (redundancia) y un sesenta por ciento de desorden (entropía). En la combinación adecuada de orden y entropía está el justo medio de la obra artística, no en los extremos."

Los tiburones del arte, Luis Racionero