El arte de no mostrarlo todo

"En la representación de las formas mediante la pincelada, una noción importante es del yinxian, 'invisible-visible'. Se aplica sobre todo a la pintura paisajista, donde el artista debe cultivar el arte de no mostrarlo todo, a fin de mantener el aliento vivo y el misterio intacto. Esto se traduce por la interrupción de las pinceladas (las pinceladas muy apretadas entre sí ahogan el aliento), y por la omisión parcial o total de figuras en el paisaje. Se recurre a menudo a la imagen del dragón que se desplaza entre las nubes para sugerir el encanto del yinxian, como lo demuestran algunas de las siguientes citas:

Wang Wei. La cúspide de una torre se pierde en el cielo y su base debe permanecer invisible. Las cosas deben estar a la vez presentes y ausentes, sólo se ve la parte de arriba o la de abajo. De las hacinas o de los terraplenes, mostrad tan sólo una mitad; de las chozas y de los pabellones, señalad tan sólo una pared o una cornisa.

Zhang Yanyuan. En pintura, se debe evitar la preocupación por llevar a cabo un trabajo demasiado aplicado y demasiado acabado en el dibujo de las formas y la notación de los colores, como exponer demasiado su técnica, privándola así de secreto y halo. Por eso no hay que temer lo inacabado, sino más bien lamentar lo demasiado acabado. En el momento en que se sabe que una cosa está acabada, ¿qué necesidad hay de acabarla? Porque lo inacabado no significa obligatoriamente incumplido, pues el defecto de lo incumplido reside precisamente en el hecho de no reconocer una cosa suficientemente acabada. Cuando se pinta un salto de agua (o un manantial), conviene que las pinceladas se interrumpan sin que se interrumpa el aliento; que las formas sean discontinuas sin que lo sea el espíritu. Cual un dragón divino entre las nubes: su cabeza y su cola no parecen estar unidas, pero su ser está animado por un solo aliento.

Li Rihua. En pintura, es importante saber retener, pero también saber dejarse llevar. Saber retener consiste en rodear el contorno y el volumen de las cosas mediante pinceladas. Sin embargo, si el pintor utiliza trazos continuos o rígidos, el cuadro quedará privado de vida. En el trazado de las formas, aunque el objetivo sea llegar a un resultado plenario, todo el arte de la ejecución reside en los intervalos y las sugestiones fragmentarias. De ahí la necesidad de saber dejarse llevar. Esto implica que las pinceladas del pintor se interrumpen (sin que lo haga el aliento que las anima) para ocuparse más profundamente de los sobrentendidos. De este modo una montaña puede incluir paredes no pintadas, y un árbol puede ser dispensado de una parte de su ramaje, de forma que permanezcan en ese estado de devenir, entre ser y no ser."

Vacío y Plenitud, François Cheng